Querido y añorado Klaus, esta que te escribo es para contarte las últimas visitas que he hecho desde que estoy viviendo en Madrid. Ya sabes que es la capital de España y que en ella vivimos gentes de toda condición, nacionalidad y pelaje.
Yo mismo, soy un extranjero que vino a esta capital atraído por la "marcha nocturna" y la gastronomía y que se ha quedado "colgado", como dicen por aquí, de la belleza de la ciudad y de sus gentes.
Para conocer más y mejor Madrid, he decidido callejear por cada uno de sus barrios, ya te conté que me he instalado en Malasaña, y todo lo que en este barrio acontece. Por motivos laborales, esta semana he paseado por Vallecas, un barrio al sur de la ciudad, de los llamados obreros porque fue creado por gente humilde llegada de todas las provincias de España.
Es un barrio muy grande y poblado, ha ido creciendo y cambiando hasta convertirse en un lugar en el que, aunque a veces es difícil vivir por las situaciones de paro y marginalidad, sus habitantes siguen manteniendo un espíritu libre y solidario. Además han conseguido que se conserve ese aire de pueblo, en el que las personas se conocen y se ayudan.
No vayas a creer que está hecho de casitas y jardines, nada más lejos, se han construido grandes edificios de viviendas, campos deportivos, centros comerciales, centros de enseñanza, centros culturales que son el corazón de las zonas en las que se asientan, huertos urbanos y, un largo etcétera de equipamientos que ayudan a que la gente joven del barrio tenga arraigo en él y cuando comienza su vida adulta si no puede seguir viviendo allí, siempre llevan en su corazón orgullosamente, a Vallecas.
En fin Klaus, estoy seguro que te gustaría Vallecas, se parece al barrio aquel al que íbamos de pequeños después de jugar al fútbol, para comprar esos deliciosos bocadillos de salchichas con col y té caliente. ¿Recuerdas a la viejecita que los vendía y los olores maravillosos que salían de la trastienda?. Pues en Vallecas pude encontrar una pequeña casa de comidas con unos olores parecidos y una dependienta casi casi como la señora Fraugel.
Klaus, seguiré paseando otros barrios de Madrid y te iré contando, esta ciudad es tan grande y con tantos contrastes que me da para escribirte cartas casi a diario.
Cuídate hermano, nos veremos pronto. Todo el cariño y un abrazo.